Utilitarismo

Introducción


Para empezar con el tema de utilitarismo es de utilidad conocer el consecuencialismo.

El consecuencialismo es la teoría moral que afirma que hacer lo correcto es hacer lo que fomenta el bien. Hacer algo bueno es actuar de una forma que causa más bien (o menos daño) en el mundo del que antes había. Hacer algo malo es actuar de una forma que causa más daño (o menos bien) en el mundo del que antes había. (Texto de Francisco Capella).

Por lo tanto el utilitarismo se basa en el consecuencialismo afirmando que los seres humanos debemos actuar para producir el mayor bien al mayor número de personas, tomando esto como una actitud moralmente correcta para la toma de decisiones.

Quienes apoyan la corriente del utilitarismo, creen que si un sistema el cual pretende obtener la felicidad individual, no logra obtener la felicidad general de un grupo, dicha naturaleza debe ser cambiada para que estos dos puntos coincidan.


Historia del Utilitarismo


El utilitarismo fue propuesto originalmente durante los siglos XVIII y XIX en Inglaterra por Jeremy Bentham y su seguidor James Mill, aunque también se puede remontar a filósofos de la Grecia Antigua como Parménides. Tanto la filosofía de Epicuro como la de Bentham pueden ser consideradas como dos tipos de consecuencialismo hedonista, pues juzgan la corrección de las acciones según su resultado (consecuencialista) en términos de cantidad de placer o felicidad obtenida (hedonismo).

Hay un debate sobre quién usó, por primera vez, el término "utilitarismo", si Bentham o Mill: James Mill (Autobiography, ed. J. S. Cross (1924), p. 56) dice que él fue el primero en utilizar el término "utilitarianism" en relación con la "sociedad" que había propuesto fundar: "Utilitarian Society". Pero en una obra de Bentham, de 1780 (solo editada póstumamente), se descubrió que este autor lo usó primero que Mill, cuando quiso crear la "Secta del Utilitarismo" por esos años. (información obtenida de wikipedia).

Trabajo de Paley y Bentham

El utilitarismo fue enunciado en su expresión más característica por el teólogo británico William Paley en sus Principios de Moral y Filosofía política (1785) y por el jurista y filósofo británico Jeremy Bentham en su Introducción a los Principios de moral y legislación (1789). En la obra de Paley, el utilitarismo se combina tanto con el hedonismo individualista como con el autoritarismo teológico, y así queda expuesto en su definición de virtud como el 'hacer (el) bien a la humanidad, por obediencia a la voluntad de Dios, y por la felicidad eterna'. Bentham empleó la teoría utilitarista como base, no sólo de un sistema ético, sino también de reformas políticas y legales. Mantenía la necesidad de sacrificar pequeños intereses a causas más altas o, en todo caso, de no sacrificar intereses mayores a otros menores, y por ello propuso como el objetivo ético esencial de la sociedad humana la mayor felicidad del mayor número de personas.

Bentham trató de aclarar la doctrina del utilitarismo comparándola con la doctrina del ascetismo por un lado, y con la teoría de la simpatía y la antipatía, por otro. Definió el ascetismo como el principio de que se debía renunciar al placer y padecer el dolor, sin esperanza de recompensa alguna. Mantenía que la teoría de la simpatía y la antipatía estaba basada en el 'principio que aprueba o desaprueba ciertas acciones, no por su tendencia a aumentar la felicidad, ni por su tendencia a disminuir la felicidad del grupo cuyos intereses están en cuestión, sino por un motivo más simple, porque una persona se halla a sí misma dispuesta a aprobarlos o desaprobarlos: manteniendo que la aprobación o desaprobación son razones suficientes en sí mismas, y rechazando la necesidad de buscar alguna razón extrínseca'. En su exposición de la teoría del utilitarismo, no obstante, Bentham tomó como postulado 'cuatro leyes u orígenes de dolor y placer', a saber, el físico, el moral, el religioso y el político. El origen físico, según Bentham, fundamenta todos los demás principios. Más tarde trató de concebir una escala de placeres y dolor, clasificándolos en términos de intensidad, pureza, duración, proximidad o lejanía, certeza, productividad y considerando el grado en que placer y pena están compartidos por el mayor número de personas.

Después de Bentham

Otros exponentes notables del utilitarismo fueron el jurista británico John Austin y los filósofos británicos James Mill y su hijo John Stuart Mill. Austin desarrolló una vehemente defensa de la teoría del utilitarismo en su Competencia de la jurisprudencia determinada (1832). James Mill interpretó y popularizó la teoría en numerosos artículos, la mayoría escritos para la Westminster Review, publicación creada por Bentham y otros autores para promover la difusión de la filosofía utilitarista. John Stuart Mill, quien hizo del utilitarismo el objeto de uno de sus tratados filosóficos, (Utilitarismo, 1863), es el defensor más destacado de la doctrina después de Bentham. Su contribución a la teoría consiste en su reconocimiento de distinciones de categorías, además de la intensidad, entre placeres. Así, mientras Bentham mantenía que 'siendo igual la categoría del placer, el push-pin (un juego de niños) es tan bueno como la poesía', Mill afirmó que 'es mejor ser un individuo insatisfecho que un cerdo satisfecho', es decir, el descontento humano es preferible a la satisfacción animal. Con esta declaración Mill parece haber rechazado la identificación del concepto felicidad con placer y ausencia de dolor y el concepto infelicidad con dolor y ausencia de placer, como se veía en los trabajos de Bentham y en sus propias formulaciones anteriores.

El filósofo británico Henry Sidgwick, discípulo contemporáneo de Mill, hizo una presentación extensa del utilitarismo de Mill en su Métodos de Ética (1874). Algo más tarde, los filósofos británicos Herbert Spencer y sir Leslie Stephen, el primero en su Datos de Ética (1879), y el segundo en su Ciencia de la Ética (1882), procuraron sintetizar la teoría utilitarista con los principios de la evolución biológica tal y como se exponía en el trabajo de Charles Darwin. Tanto el filósofo y psicólogo estadounidense William James como el filósofo, psicólogo y pedagogo John Dewey estuvieron influenciados por el utilitarismo. Dewey sustituyó la inteligencia por el placer, o la felicidad, como el valor supremo y como el método más seguro para alcanzar otros valores deseables para los seres humanos. (información extraída de prodigy msn encarta).

Distintos tipos de utilitarismo


Como es común en este tipo de corrientes morales, el utilitarismo se puede dividir de distintas formas

Utilitarismo del acto

Éste pretende que el acto produzca las consecuencias con mayores utilidades. Es el utilitarismo convencional.

Utilitarismo de las normas

Éste pretende que las acciones generen consecuencias que a través de las normas, nos produzcan la mayor utilidad. Este utilitarismo es el que nosotros en dado caso utilizaríamos para la toma de decisiones pues nos regimos por leyes o normas que rigen nuestra vida

Los dos utilitarismos mencionados anteriormente se diferencian radicalmente en que el primero pretende ser de mayor utilidad en un nivel general y el otro solo en un nivel que permitan las normas que nos rigen.

Existen también otros utilitarismos más alejados del utilitarismo del acto.

Utilitarismo negativista

Esta forma de utilitarismo, a diferencia del convencional, no pretende crear la mayor felicidad, sino el menor daño o dolor para la mayor cantidad de personas, argumentando que es más fácil crear un daño que un bien.

Esta forma parece ser un poco más racional, pero al igual que su contraparte también depende de factores como: la medida que le podemos dar al dolor, la percepción del mismo y todas las variables que le siguen a las acciones.

Utilitarismo preferencial

Esta forma de utilitarismo pretende que las decisiones se tomen en base a la satisfacción de las preferencias, en este utilitarismo se da preferencia a la reputación que al propio placer. Es un utilitarismo algo confuso que podría explicarse mejor con un ejemplo: en este caso es preferible conservar la reputación de una persona honesta que prefirió morir de hambre que un ladrón que robo para alimentarse, claro que este es un ejemplo extremista, pero creo yo que es el que lo explica claramente.

El utilitarismo en la vida real

Si bien es cierto que el utilitarismo parece una idea razonable a simple vista, pues intenta buscar la felicidad de todos por medio de las acciones de todos, al llevarlo a la práctica se demuestra la deficiencia de este sistema, puesto que nunca se podrán tomar en cuenta todas las variables y consecuencias de una acción.

Una persona está limitada en sus decisiones por el nivel de conocimientos que tiene por lo que no siempre se podrá llegar a una decisión lo suficientemente acertada para encajar con la definición de utilitarismo en toda la extensión, es decir, una persona podría tomar una decisión que beneficiaría no solo a ella sino a un grupo completo, pero podría afectar a otro grupo igual o más numeroso, en cambio si decide beneficiar al otra grupo, se estaría privando de la propia felicidad.

Si el utilitarismo pudiera establecerse en el mundo real, los errores no existirían, la gente nunca se arrepentiría, los accidentes no existirían tampoco y nunca habría pasos hacia atrás o subdesarrollo, pero los seres humanos no somos perfectos lo que impide un modelo moral tan general como el utilitarismo.

Además hay que tomar en cuenta no solo las acciones como tales, sino la misma percepción de la sociedad, donde para algunos la eutanasia por ejemplo, es un acto de extrema benevolencia, para otros es un acto comparable al asesinato a sangre fría, si nos transportamos hasta los extremos.

Utilitarismo y política

El utilitarismo, también es aprovechado por los líderes políticos que utilizan campañas colectivas para su promoción, en otras palabras utilizan la idea del utilitarismo para hacer creer a la gente que todos, absolutamente todos se beneficiaran de las acciones de todos, lo que comúnmente genera adeptos a este representante político, sin conocer realmente la realidad de un sistema como este que no puede instaurarse completamente.

Muy en lo personal, me parece que un sistema político que aprovecha al utilitarismo, no en toda la extensión pero si en esencia, es el comunismo, el cual pretende un sistema sin castas sociales, donde todos contribuimos con todos para que todos obtengamos la misma recompensa, sin embargo al igual que el utilitarismo, el comunismo parece de buenas a primeras un régimen perfecto donde todos juntos trabajamos y nos beneficiamos, pero al transportarlo al mundo real, salen a relucir sus errores, porque queramos o no, en esta vida hay gente que hace más que otros y al recompensar igual a los que se esfuerzan y a los que no, el primer grupo se desalentara y posteriormente dejara de hacer las cosas puesto que no serán recompensados, lo que al final lleva a la mediocridad y decadencia de todo la población.

Aspectos en contra del utilitarismo

Como busca una felicidad conjunta, es indiferente a los distintos grupos sociales.

Es incapaz hasta la fecha, de proveer la medida de un bien o de un mal.

El bien o el mal es distinto para cada persona

Se requiere de un modelo ético imparcial y justo, (características incapaces de proveer cualquier ser humano)

Se pierde la independencia o separabilidad de las personas

Permite que se pierda la libertad

No es un sistema estable

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